Un total de 62 motocicletas fueron inmovilizadas, entre otras cosas, porque en ellas se ofrecía el transporte informal.
Con el fin de mejorar la seguridad vial y recuperar el espacio público, invadido en casi todas las vías de Bucaramanga, los alféreces de la Dirección de Tránsito intensificaron este semana los operativos en las calles más transitadas del centro de la ciudad. Tales acciones, que pretenden hacer cumplir el Código Nacional de Tránsito y promover una con vivencia armónica entre todos los actores viales, se cumplió en la mañana de ayer sobre la carrera 15, entre las calles 33 y 45. Y según las autoridades, los operativos se harán de manera periódica en esa arteria vial y, en general, en varios puntos estratégicos del área.
Durante los controles, las autoridades revisaron la documentación de los conductores, el estado técnico-mecánico de los vehículos y el cumplimiento de las normas de circulación. Uno de los principales focos fue frenar el transporte informal, una actividad que representa un riesgo para los pasajeros y altera el orden en la movilidad urbana. En los operativos, se hizo énfasis en las vías que bordean a la Plaza de Mercado Central, zona señalada como punto crítico de la ‘piratería’. Es más, allí fueron inmovilizadas 62 motocicletas cuyos conductores ofrecían un servicio no autorizado.
Además, en la carrera 15, entre la avenida Quebradaseca y la calle 45, se impusieron varias sanciones a motociclistas que circulaban en un tramo donde existe restricción vigente para este tipo de vehículos, violando la normativa de movilidad y afectando el uso equitativo del espacio público por peatones, ciclistas y otros conductores: “Este tramo vehicular no es para el paso de las motos”, recalcó Tránsito. “Estamos reforzándolos con troles para garantizar que todos los actores viales respeten las reglas y contribuyan a un sistema de transporte más seguro y ordenado”, dijo la entidad. “La informalidad y la falta de documentos exigidos por el Código de Tránsito comprometen tan to la seguridad como la legalidad”, explicó uno de los agentes encargados de los operativos. Usar transporte ilegal representa un riesgo constante para los usuarios, ya que estos vehículos los suelen operar sin las garantías de seguridad que exige la normativa.
La ausencia de pólizas de seguro, la no realización de las revisiones mecánicas y las licencias adulteradas dejan a los pasajeros vulnerables ante cualquier accidente, sin respaldo legal ni atención oportuna. Además, muchos de estos con ductores no están debidamente capacitados, lo que incrementa la posibilidad de siniestros. Por otra parte, circular sin los documentos exigidos -como la licencia de conducción, el SOAT o la revisión técnico-mecánica- también acarrea consecuencias graves. No solo expone al con ductor a sanciones económicas y a la inmovilización del vehículo, sino que pone en peligro la vida de otros actores viales. En caso de un accidente, la falta de estos requisitos puede complicar la atención médica y dejar sin protección a las víctimas, profundizando el impacto de una práctica que, aunque común, sigue sien do irresponsable.



